sábado, 21 de marzo de 2015

El despertar islámico es irreversible en la Argentina

En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso

Después de cierto tiempo de reflexión y experiencias, decidimos plasmar un conjunto de opiniones de fondo que de alguna manera se hallan implícitas en todas las publicaciones de Islambaires, fundamentalmente subyacentes en nuestro material “Islam: la revolución de los valores que necesita la Argentina” y en la serie de notas “Aportes críticos a la difusión del Islam” que motivaron la creación de nuestro blog, como pequeña contribución al crecimiento y desarrollo de la comunidad de creyentes en nuestro país.
Rogamos a Dios Misericordioso para que nuestros lectores encuentren en nuestras palabras la pureza de intención y el espíritu constructivo que caracteriza nuestras iniciativas.
Esta vez, a los fines de una mejor atención y comprensión para todos, elegimos desarrollar la nota como un conjunto de preguntas y respuestas que nos permitan explayarnos en la temática del “Despertar Islámico en la Argentina” y al mismo tiempo tener la libertad para volver sobre ciertos temas y tratarlos desde distintos aspectos.


¿Qué condiciones existen en la Argentina como para hablar de "Despertar islámico"?

-En primer lugar, hay en nuestro país una comunidad de creyentes aun pequeña, dispersa e inorgánica pero en franco crecimiento. Un crecimiento que al mismo tiempo se va independizando cada vez más de la colectividad árabe originaria -relativamente numerosa- y de las familias árabe-descendientes a las que debemos la introducción constructiva de la tradición islámica en nuestras tierras.
Este crecimiento del Islam "específicamente argentino" por decirlo de alguna forma, se da de una forma muy diversa y a través de distintas vías. Algunos compatriotas se acercan buscando llenar un vacío espiritual realmente existente desde una perspectiva un poco superficial y hasta snobista, otros desde un lugar un poco más intelectual y a menudo academicista. 
Sin embargo, muchos de los nuevos musulmanes, y que además adquieren una actitud más militante, se arriman al Islam a partir de su exposición mediática como una fuerza radicalmente opuesta al actual orden mundial injusto y vorazmente materialista, representado salvajemente por EEUU e Israel. Esta vertiente aun minoritaria de nuestra comunidad, es pequeña pero muy concentrada en realizar progresos individuales y grupales a nivel comunitario y espiritual, promueve la "islamización" de los procesos de reforma social y busca un marco de alianzas favorable a la expansión de sus ideas y propuestas. 
Por otra parte, existe también un fenómeno, en ciertos sectores del fragmentado movimiento popular político y social argentino, de mayor interés en conocer los fundamentos del Islam y la experiencia de los movimientos de resistencia, así como en trazar relaciones sociales y/o institucionales con sus representaciones. Si bien los prejuicios presentes en este último sector aun restringen las posibilidades de un acercamiento más comprometido con la tradición islámica, su disposición a la investigación y la confraternización son un buen antídoto contra la islamofobia y crean un clima saludable y respetuoso para la libre difusión de nuestra fe, nuestras prácticas e ideas.
Por otra parte, hay factores internacionales y nacionales que profundizarán este interés por un largo tiempo: el protagonismo creciente de la República Islámica de Irán y sus aliados en la lucha contra el imperialismo, el sionismo y el terrorismo es el dato geopolítico mundial más saliente junto a la emergencia de una nueva multipolaridad. Y por otro lado, el núcleo reaccionario de los poderosos en la Argentina que impiden nuestro avance hacia mayores niveles de soberanía nacional, independencia económica y justicia social, está conformado por los mismos enemigos del Islam y los musulmanes del mundo, como lo ha expuesto claramente la crisis política desatada por el hilo de causas AMIA-Nisman...
Estos dos procesos simultáneos, a nivel mundial y a nivel interno, que se sostendrán mínimo durante los próximos 10 o 15 años, profundizarán el interés genuino por el Islam en capas cada vez mas amplias de la sociedad argentina, fundamentalmente entre aquellos interesados en liberar a nuestro pueblo de las cadenas de la opresión y el materialismo consumista.
Esta tendencia es tan evidente, que el enemigo se apresta con una furia muy particular a condicionar este fenómeno, restringirlo y si es posible evitarlo, en todo el continente y especialmente en nuestro país, a través de una gigante operación de contrarrevolución preventiva; y entre quienes buscan mantenerse relativamente informados solo pueden negarlo aquellos que padecen de una miopía política, sociológica y cultural sin solución.
Por todas estas razones, es que podemos afirmar que sin la mediación de un genocidio de grandes proporciones que trastorne drásticamente el mapa social de nuestro país, el “Despertar Islámico” es un fenómeno irreversible en la Argentina y en la región, resultando los ataques sistemáticos a nuestra fe y a nuestras familias e instituciones, en mayores y renovados impulsos para el crecimiento y consolidación de nuestra comunidad. 

-¿Y qué características presenta o presentará este “Despertar” en la Argentina?

-No hace falta hablar del futuro, porque hoy mismo es un hecho. Su estado embrionario no invalida su existencia. Ya existen claros signos, como los que comentábamos más arriba, fundamentalmente las características de muchos de los “nuevos musulmanes argentinos” que asumen su identidad con algunas contradicciones pero también con mucha naturalidad, adquieren un buen grado de compromiso y buscan permanentemente nuevos canales de expresión y participación. Esto, junto a la enorme influencia que genera el ejemplo de la revolución y la resistencia islámica a nivel mundial y su lógico impacto local; más la apertura de ciertos sectores de la política y la intelectualidad progresista y antimperialista a comprender el fenómeno, sientan las bases para un desarrollo sostenido de este proceso.
Las características que asumirá en el futuro pueden ser variadas y no podemos vislumbrarlo con tanta claridad, porque depende de la acción recíproca de muchos actores, principalmente los referentes comunitarios de las instituciones islámicas y la estrategia que se den (o no) para contener y orientar exitosamente al conjunto de una comunidad de creyentes que se va desarrollando a velocidades distintas, con gran diversidad de afinidades, realidades y puntos de vista en como vivir su Islam.
En este sentido y a nuestro entender, creemos que el mejor camino para su evolución constructiva es la búsqueda de un enfoque mucho más dinámico, flexible y protagónico, con instituciones fuertes que alienten y apuesten por la participación, la creatividad y la iniciativa de los distintos grupos de creyentes, con una perspectiva más inclusiva y menos excluyente. Priorizando el trabajo de difusión y organización masiva, con mayores niveles de descentralización. 
Es cierto que para algunos hermanos esto puede significar abrirle la puerta al peligro de la dispersión, el “empobrecimiento espiritual” y el desempoderamiento tan temidos, pero en el caso nuestro, el de los seguidores de Ahlul Bait (P) esto debiera ser más sencillo de resolver orgánicamente, pues los principios del Imamato y sus derivaciones nos convocan instintivamente al orden y la congregación bajo un liderazgo buscado, sabio, respetado y reconocido.
Por otra parte, las actuales condiciones y los recursos humanos y materiales disponibles en nuestra comunidad sobran para resolver con cierta seguridad estos desafíos, lo cual redundaría en una comunidad unida en concepción y extensión, mucho más influyente en el conjunto social a través de varias direcciones y particularmente enraizada en nuestro pueblo oprimido.
El resto de los factores mundanales que pueden influir en la orientación y características del “Despertar Islámico” en la Argentina son importantes pero claramente secundarios por la previsibilidad de sus rasgos esenciales: ni Irán y sus aliados abandonarán su lucha por un mundo más justo en el marco de su ideología islámica y popular; ni el eje sionista-americano y sus aliados en el mundo y en nuestro país, abandonarán su política de enfrentamiento al Islam, los musulmanes y los pueblos amantes de la paz, la dignidad , la verdad y la libertad.

-¿Implica necesariamente una renovación institucional?

Tenemos dos caminos por delante: iniciamos un proceso de renovación ordenada y positiva, constructiva, de nuestro esquema institucional, preservando el liderazgo, ampliándolo, y ofreciéndole espacio y herramientas para una nueva etapa de su desarrollo y maduración en el marco de una comunidad amplia y diversa, o asistiremos a un crecimiento más desordenado y contradictorio, con distintos tipos de liderazgos poco claros y con bajos niveles generales en asuntos cardinales como los espirituales y doctrinales, así como carencias en términos de infraestructura básica para los más sencillos emprendimientos de difusión y cohesión socio-comunitaria, lo que evidentemente representa la peor opción.
Esto es fruto de una decisión y una voluntad que debemos ser sinceros, aun no está clara. Y se ha demostrado a lo largo de esta crisis política desatada por la muerte de Nisman, donde no hemos logrado desde la comunidad islámica vertebrar una respuesta eficaz a la ofensiva sionista y gorila que amenazó con llevarse puesto el país, demostrando estar muy por debajo de nuestras posibilidades reales de reacción ante una agresión tan falaz como salvaje.
Aun así, los argentinos tenemos historia en eso de arreglarnos como podemos en los momentos difíciles. Independientemente de las preferencias de cada uno, distintas experiencias están en marcha y muchas más surgirán en estos años. Algunas serán permanentes y llegarán a consolidarse, otras serán transitorias y al menos servirán para sopesar errores y aciertos que servirán a iniciativas futuras.
Lo que no dudamos es que el fenómeno del “Despertar” en la Argentina se va a ir extendiendo en los próximos años hasta convertirse en un punto controversial de la política nacional que obligará a muchos sectores a sentar posición, reconfigurando en alguna medida el mapa político del país, lo que en manera más restringida ha ocurrido en estos meses, pero no a causa de nuestro trabajo sino del trabajo del enemigo.
Si ese momento nos encuentra con una comunidad activa, extendida y contenida institucionalmente, es muy probable que el Islam se convierta en el eje articulador de una nueva alternativa socio-cultural con capacidad de transformar definitivamente la Argentina en un sentido de verdad, justicia y dignidad.
Este es un objetivo grandioso en el marco de una enorme posibilidad histórica, y todas las discusiones o polémicas que rebajen este deber, como las de ser partícipes de intrigas comunitarias o buscar “colar” protagonismo encolumnando a nuestra comunidad atrás de una u otra facción confusa de la política nacional, nos parecen de un infantilismo imperdonable.
Por eso siempre decimos desde Islambaires que la renovación constructiva de nuestra institucionalidad como comunidad no es un problema de nombres sino de concepciones y de método que debe involucrarnos a todos.

-Pareciera que el “Despertar Islámico” en la Argentina sería un fenómeno estrictamente político…

- En absoluto. Lo que pasa es que el “Despertar Islámico” en el mundo árabe-musulmán tiene una fuerte impronta política y social, ya que para muchos pueblos consiste en poner en común con total naturalidad, lo que en su momento fue restringido al ámbito privado por el colonialismo, causando una evidente conmoción. Para la Argentina, un país de mayoría cristiana no practicante, dominado ideológicamente por un liberalismo salvaje y oportunista, el “descubrimiento” del Islam significaría la “vuelta” despues de mucho tiempo, al sendero de Dios y de los Profetas (P), la solución verdadera y duradera de los problemas sociales, materiales y morales, más importantes que agobian particularmente la vida de los humildes y oprimidos, cuyas familias son arruinadas de a miles por año a causa de los vicios, el abatimiento, la violencia, el individualismo, la superstición, la exclusión y la criminalidad. 
La promoción de los valores y principios islámicos como el más completo programa de reforma social e individual es el camino más sencillo desde la cual reconstruir la fe y la cultura de los argentinos. De allí que este proceso en nuestro país recorre el camino inverso, de la “islamización” social, a la individual en un enriquecimiento recíproco…

-¿No se estaría subestimando entonces la influencia de la evolución que asuma la situación política del país, así como sobreestimando la predisposición de la sociedad en asumir el Islam?

-Para nada. La influencia del devenir de la situación política puede determinar “formas” muy específicas en el tipo de programas prácticos a desarrollar en la difusión del Islam en nuestra patria, así como en el tipo de tareas a priorizar, pero no altera en lo más mínimo los grandes trazos ni la orientación de los planes a poner en marcha. Puede dificultar algunos caminos, pero al mismo tiempo abrirá otros, eso depende fundamentalmente de nuestra habilidad de ubicarnos en el contexto, con el auxilio de Dios.
Lo que parece más probable es que la situación social y política general vaya a un camino de deterioro creciente, ya que este gobierno logró avanzar muchos años en el marco de un equilibrio socio-político muy frágil que las clases dominantes pareciera que están dispuestas a romper en perjuicio de los intereses generales de la nación y del pueblo humilde, estando la promoción de una especie de islamofobia preventiva entre sus consecuencias más destacadas..
En este sentido y a diferencia de procesos como los de Venezuela y Bolivia, para hablar de nuestro marco regional, el kirchnerismo fue en buena parte copartícipe de la islamofobia e iranofobia con velos progresistas, y asimismo fue muy débil en términos de sembrar una profunda conciencia patriótica incluso en el terreno de la integridad territorial, como en el caso de la falta de respuestas efectivas a la ocupación británica de las Malvinas y la nula convocatoria a la movilización y participación popular al respecto.
En el marco de la conciencia social y la defensa de ciertas conquistas alcanzadas, también existe la misma debilidad. El “clientelismo” se ha extendido como práctica natural corrompiendo masivamente la dignidad e independencia de criterio que caracterizaba al movimiento social popular y antineoliberal, instalando en el corazón del pueblo y sus sectores más dinámicos la idea perversa de “hay que arreglar con los de arriba”  sea quien sea, a cambio de la obtención de beneficios personales o de grupo.
En el caso de una restauración neoliberal y conservadora, estas debilidades pasarán factura a las posibilidades de resistencia popular, profundizando en alguna medida, los aspectos negativos presentes en el movimiento social. Sin embargo, la situación en los barrios pobres de las grandes ciudades está llevando a nuestra gente al borde de la desesperación y la barbarie. Hay un espíritu de resignación insoportable que no encuentra alternativas dentro del actual modo de vida y se sueña con un cambio radical, no tanto en el terreno económico y la participación política, como en el de la cultura y la moral. Pero sin instrumentos, sin una guía, aparece como imposible de transformar. Aquí el Islam constituye la única alternativa viable y consistente, lo cual se demuestra en cada experiencia desarrollada: inmediatamente renueva la esperanza de una vida mejor, reconociéndose el camino de Dios como el sendero recto y práctico hacia la justicia y la verdad.
Esto no quiere decir que haya una búsqueda masiva del pueblo hacia nuestra tradición, que se antoja extraña, confusa e incomprensible a causa de la propaganda pro-sionista, lo que existe es una “necesidad de Islam” que se hace patente cuando el encuentro entre el pueblo oprimido y el Islam se produce en un ambiente favorable y comprensible.
Se cae de maduro que esta situación cambia a medida que ascendemos en la escala social, donde esta necesidad, presente en los excluidos de manera determinante, se diluye abruptamente en quienes participan con todos sus derechos en el contrato materialista propuesto por la sociedad de consumo, lo que no quiere decir que allí no haya una necesidad de Islam o una búsqueda sincera de parte de algunos individuos con inquietudes espirituales e intelectuales, solo que adquiere otra naturaleza, mucho más complicada de desentrañar por la gente, aunque más sencilla de tratar por las autoridades y referencias religiosas, a través de cursos, conferencias, etc., que suele ser el camino más transitado en la actualidad por nuestras instituciones, siendo el contacto con los más humildes más indirecto, a través de ciertas alianzas políticas con diversas representaciones populares. Creemos que este camino está agotado por la propia experiencia que ha demostrado largamente su insuficiencia.
El “Despertar Islámico” tiene su gran futuro y oportunidad en un consistente enraizamiento en los sectores populares, lo que al mismo tiempo, atraerá una más profunda y sincera atención de parte del resto de la sociedad argentina.